Reflexión a partir de una clase de Ecopsicolgía

Catalina Miranda

La capacidad predictiva en el cerebro implica que no sólo reaccionamos al mundo, sino que lo interpretamos constantemente a partir de modelos internos. En ese sentido, nuestras experiencias elecciones y hábitos no son neutros: alimenta las predicciones con las que percibimos la realidad.
En el contexto de las redes sociales, cuando mostramos nuestras preferencias – lo que miramos lo que consumimos lo que aprobamos – no sólo estamos señalando intereses. También estamos exponiendo patrones emocionales y forma de estar en el mundo. Esa información es capturada por algoritmos que aprenden anticipar nuestro comportamiento.
Como plantea Byung Chul Han, en la actualidad no sólo consumimos productos, sino que nosotros mismos nos convertimos en objeto de explotación de datos. Sin embargo, el punto clave no es sólo que el algoritmo nos sugiera “más de lo mismo”. El efecto más profundo es que reforzar continuamente ciertos patrones reduce la fricción con lo inesperado. Desde la lógica del cerebro predictivo, esto tiene consecuencias: si la experiencia se vuelve demasiado predecible, disminuye el error de predicción y con el la necesidad de actualizar nuestros modelos internos. En otras palabras, se estrecha nuestras posibilidades de cambio porque dejamos de exponernos a aquello que desafía nuestra expectativas. En contraste la variabilidad del entorno- como ya sugería Jean Jacques Rosseau en Emilio- cumple una función formativa clave. La exposición a lo diverso, a lo inesperado incluso al incertidumbre, introduce desajustes en nuestras predicciones. Éstos no son un problema: son el motor de la adaptación. Desde una perspectiva contemporánea, esto puede pensar en términos de alostasis la capacidad del organismo para ajustarse activamente, condiciones cambiantes. Para que haya una verdadera adaptación, no basta con estabilidad. Hace falta variación. Asi, mientras los entornos altamente filtrados tienden a estabilizar nuestras percepciones, los entornos ricos en estímulos у diferencias amplían nuestra flexibilidad cognitiva у emocional, permitiéndonos, no sólo adaptarnos, sino también imaginar alternativas más allá de lo que ya conocemos.

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Diplomado en Ecopsicología y Terapias basadas en la Naturaleza (2 años)