Por Koncha Pinós
No existen objetos en el universo. Esta afirmación no es una metáfora, sino una ruptura necesaria con la forma en que hemos aprendido a percibir la realidad. Lo que llamamos objetos —una piedra, un árbol, un cuerpo— no son entidades estables, sino procesos momentáneamente estabilizados dentro de un flujo continuo. La realidad no está hecha de cosas, sino de transformaciones. Y lo que percibimos como forma es solo una ilusión de estabilidad producida por la lentitud relativa de ciertos procesos.
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